viernes, 4 de julio de 2008

Dialectica de mi derrota.

Cada cual entre sus manos
guarda pedacitos de tela
pedacitos de alegria
que de vez en cuando se estiran
para cantar y llorar
con manchas añejas o
trozos rasgados.

Quizás lo extraño para mi
sea poder admitir
que mis pedacitos,
últimamente,
se han vuelto un poco impacientes,
quizá un poco hormonales,
porque te miran constantemente
de reojo, a veces de frente
buscando algunas respuestas,
que no lograrán encontrar
mientras sigan esquivando
la idea de mirarte a los ojos.

Ayer,
encontré entre mis pedacitos
una nueva mancha, y debo admitir
que en un primer momento me espanté.
¡Qué miedo volver a encontrar manchas!
crei haber guardado bien mis pedacitos
para que no se volviesen a ensuciar
ni tampoco / a mojar.

Mi peor derrota,
es la incapacidad de borrar
las antiguas manchas de mis pedacitos.
Y sin importar aquello,
mis pedacitos,
aún quieren rasgarse con los tuyos
soltar hilos en la arena
construir espacio, entre dos,
corresponderse hasta olvidar la idea,
de que somos / un poco más
que unos simples pedacitos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

sólo espero que sea digno de complicidad...

Luci dijo...

Muy bonito.

Sin complicidades lo es más.